29 junio 2008

Historias

Ayer, recordando algunos de mis momentos sentimentales más desastrosos, recordé algo que me pasó y que casi había olvidado. Era el año 2002 y yo vivía en Madrid en esa época y salía desde hacía unos 3 meses con el que ha sido el tío que más se acerca a mi hombre "ideal" físicamente hablando; alto, fuerte, moreno y con una gran... "personalidad". El caso es que, a pesar de las ganas que le puso al principio y lo mucho que se lo curró para que empezaramos a salir, al cabo de un par de meses comenzó a "olvidar" que yo estaba a su lado y a pasar bastante de mí.
Habíamos ido con un grupo de amigos suyos (insoportables en general) a los carnavales de Cádiz y el fin de semana estaba siendo horrible, me pasé todo el día siguiendo las instrucciones de la cabecilla del grupo a la que mi querido novio obedecía sin rechistar y sin hacer el menor caso a mis sugerencias, la verdad es que se estaba poniendo un poco borde. Así que llegó un momento en que me harté y me fuí, le dije que pasaba y que me iba a coger el tren de vuelta a casa, yo sola. Él no trató de impedirlo.
Llegué a la estación llorando como una magdalena y preguntándome qué coño le pasaba a los hombres para comportarse así. Me senté en unas escaleras y por más que lo intentaba no podía parar de llorar, las lágrimas corrían por mis mejillas a raudales mientras esperaba el primer tren de vuelta.
Y en esas estaba cuando veo que se acerca una monjita muy mayor, muy gorda, con una cara rechoncha y bonachona (a pesar del mal rollo que siempre me han dado las monjas). La pobre era tan mayor y estaba tan gorda que apenas podía andar, y no digamos sentarse en el suelo conmigo. Sin embargo, se me acercó mientras yo seguía llorando como una tonta, me sonrió, y con mucho trabajo se sentó a mi lado en las escaleras y me cogió la mano. Apenas me dijo nada, simplemente me acompañó mientras lloraba y me hizo sentir que todo iba a ir bien. No me preguntó nada pero su sonrisa estaba llena de comprensión.
Al rato, bastante después, llegó mi novio quien se había dado cuenta de lo desconsiderado de su comportamiento, la monjita lo vio, me sonrió, se levantó con mucho trabajito y se fue a seguir esperando el autobús.
Nunca alguien extraño (¡y monja!) me hizo tanto bien justo cuando más lo necesitaba.

22 junio 2008

Broken hearted

Me gustaría saber si existe algún estudio contrastado que aclare cuántas veces se puede romper un corazón sin que queden daños irreversibles, cuántas lágrimas se pueden derramar por otro amor frustrado sin secuelas importantes, cuántas veces es posible reconstruir los sueños e ilusiones comunes sin que se noten mucho los parches.
En fin, no sé si existe algún estudio al respecto pero empiezo a pensar que tal vez debería escribirlo yo. A estas alturas de mi vida y con tantas rupturas a mis espaldas soy una experta en adioses, desengaños, dolor de corazón y otras alegrías. Sé que el tiempo acaba suavizando la pena, que día a día me costará menos volver a acostumbrarme a dormir sola, sé que no me voy a morir sin él a mi lado y sé que es lo mejor que nos podía pasar y bla, bla, bla... pero estoy taaaan cansada de esta película que se repite y tengo tan poquitas ganas de volver a empezar de nuevo.

14 junio 2008

Ya llegó el verano, ya llegó la fruta...

El verano ha llegado al sur, días interminables, gente en la calle hasta las tantas y calor, mucha calor. No soporto el verano en la ciudad, y trabajando, no soporto eso de no poder salir a la calle hasta que el sol se pone y pasar el resto del tiempo encerrada en sitios que dispongan de aire acondicionado para no derretirme del calor. Y no es que no me guste el veranito en sí, lo que no me gusta es tener que pasarlo metida en casa y en la oficina y sin poder refrescarme cada dos por tres, vamos, como siempre he dicho, que si pudiera pasarme el verano a la orilla de la playa o viajando por doquier, sería mucho más partidaria de esta estación.
Pero como, a menos que me haya tocado esta noche la primitiva y aún no lo sepa, de momento no me queda más remedio que seguir en el asfalto, prefiero el otoño, la primavera, el invierno. El invierno en el sur es un cachondeo, lo llamamos invierno porque no hay más remedio, quiero decir, tenemos tres días al año de frío, frío y el resto de un cierto frío bastante soportable y lo llamamos invierno. Y compramos abrigos cuando los vemos colgados en las tiendas tan bonitos, tan adorables, pero ¡tan inútiles!. Te los pones un mes y el resto del año no hacen otra cosa que estorbar en el armario.
¿Y a cuento de qué he empezado esta divagación sobre el clima?, ah!, ya, supongo que será a cuento de que ya empieza a costar dormirse con el calorcito tan "weno" que hace en la cama. Y dentro de unas semanas tendremos esas "maravillosas" noches de verano en las que te despiertas empapada en sudor y no hay manera de dormir porque al calor se la trae floja que al día siguiente te tengas que levantar a las 7 para irte al trabajo.
Pues sí, como queda patente, tengo por delante unos cuantos meses de calorcito, calor y mucho calor y un saco de paciencia para poder soportarlo un año más.

01 junio 2008

La hermana de la novia


Hoy se ha casado mi hermana mayor, mi "tata" como la llamaba de pequeña y todavía no me hago a la idea. No porque sea raro que se case, sino por lo surrealista que me parece que, después de 11 años de noviazgo+convivencia, acabe casándose en sólo un añito con su mejor amigo al que conoce desde los 17 años. ¿Cómo te quedas?, muerta.
Ha sido un noviazgo corto pero intenso con declaraciones de amor a la luz de la luna y pedida de mano en Paris, con desayunos en la cama y piropos a todas horas, cosas estas que nombro que no había tenido nunca en sus 11 años anteriores. Por todo ello, soy feliz si ella es feliz, le deseo lo mejor del mundo en su vida en común, y sólo espero, que a mi nuevo cuñado no se le ocurra romperle el corazón ni un poquito sólo o se las tendrá que ver conmigo.

P.D. En cuanto a mí, he agotado por hoy las respuestas posibles a la pregunta ¿Y vosotros para cuando?, ¡Para nunca, señora, entérese! estoy demasiado loca como pa casarme. Pos eso.